
CORTESIA DE AP
LAWRENCEVILLE, Nueva Jersey.-Pedro Quezada, un inmigrante dominicano de 45 años, se levantó durante años a las cinco de la mañana para abrir su pequeña tienda de comestibles en la ciudad de Passaic, Nueva Jersey. Tras varios robos, al menos un incendio y largas jornadas de trabajo, Dios le sonrió, asegura.













